Tarifas para el servicio público de transporte urbano de viajeros en auto-taxi para el año 2025

 30/12/2024
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Resolución de 12 de diciembre de 2024, del Presidente de la Comisión de Precios de Euskadi, por la que se aprueban las tarifas para el servicio público de transporte urbano de viajeros en auto-taxi para el año 2025, presentadas por un Ayuntamiento de la Comunidad Autónoma de Euskadi (BOPV de 27 de diciembre de 2024). Texto completo.

EL MEJOR EX PRESIDENTE DE EEUU

“Recesión es cuando se arruina el vecino; depresión, cuando se arruina uno, recuperación, cuando no es elegido Jimmy Carter”. Esta frase demoledora de Ronald Reagan cuando era aspirante a la Casa Blanca acabó con la corta carrera presidencial de Jimmy Carter, trigésimo noveno ocupante del Despacho Oval.

Carter fue una persona honrada a la que le vino grande el cargo de presidente. Es imposible no sentir simpatía por él. Fue un buen cristiano -comprometido, le llamaríamos hoy- y un hombre honrado y sincero. Pero, según Margaret Thatcher, “su personalidad no casaba bien con el poder: se angustiaba ante las grandes decisiones y le preocupaban demasiado los detalles”.

Fue, además, un presidente sin suerte, infringiendo aquel mantra de Napoleón de que “los líderes deben tener suerte”.

Carter fue uno de los presidentes -junto con Johnson, Nixon y Ford- que tuvo la mala suerte de presidir una larga y progresiva decadencia de Estados Unidos. De ahí que, paradójicamente, es más alabado por su infatigable actividad solidaria y de negociación post presidencial que por su actividad como mandatario. Por eso se le denomina el mejor ex presidente. El Premio Nobel que le otorgaron en 2002 es una muestra de la estima que llegó a tener en los medios sociales. No hace mucho, en esta línea, un Carter con un gran hematoma en la cara volvía a la carga con 96 años, ayudado con su mujer en un trabajo social.

¿Cómo llegó a la Presidencia? Cuando saltó a la carrera solamente era conocido por el 2% de los votantes. Tan desconocido era Carter, incluso en los medios demócratas, que no es de extrañar que muchos votantes -en los inicios de su campaña de primarias- lo llamaran ¿Jimmy Who? (¿Jimmy quién?). Sin embargo, el escándalo del Watergate y el amago de impeachment contra Nixon hizo que tuviera como adversario a un presidente (Gerald Ford) que fue una anomalía en el iter presidencial, pues al transitar desde la vicepresidencia a la presidencia sin elección alguna se convirtió en la única persona que, ocupando primero la vicepresidencia y luego la presidencia, nunca fue elegido por el Colegio Electoral. El indulto a Nixon propició que el desconocido James Earl Carter jr se convirtiera el 2 de noviembre de 1976 en el primer sureño presidente. No fue un triunfo brillante: obtuvo un voto popular superior tan solo en un 2%. Además, solamente un 53% del electorado se tomó la molestia de votar, lo que fue uno de los porcentajes más bajos de la historia de las carreras presidenciales.

Así fue como la brigada del cacahuete -el equipo presidencial, que se presentó en Pennsylvania Avenue con un cacahuete cosido en las solapas- se hizo con la Casa Blanca y Carter con el Despacho Oval.

Contra lo que pudiera creerse, la mayor crisis de su corta presidencia no fue la toma de rehenes por Irán, a la que luego aludiremos. Fueron los más de 2.000 misiles balísticos intercontinentales lanzados por Rusia contra Estados Unidos. Y, también, contra lo que pudiera creerse, ¡pasó la crisis dormido!

Sucedió así: William Odom, ayudante de asuntos militares, despertó a Brzezinski, consejero de Seguridad de Carter, para decirle que los soviéticos habían lanzado unos 220 misiles contra Estados Unidos.

Brzezinski sabía que, en casos así, el presidente sólo disponía de tres a siete minutos desde el momento del lanzamiento de los misiles soviéticos para dar la orden de responder. De modo que le dijo a Odom que, antes de avisar a Carter, esperaría a que le confirmaran por teléfono el ataque soviético y la lista de objetivos. Brzezinski, no obstante, estaba convencido de que había que contraatacar y pidió a Odom que le confirmase que el Mando Aéreo Estratégico había hecho despegar a sus aviones. Cuando Odom volvió a llamar, le informó de que, en efecto, tenía la confirmación del ataque, pero que los soviéticos habían lanzado no 220 misiles, sino 2.200. Se trataba de un ataque masivo. Brzezinski decidió no despertar a su esposa: prefería que muriera mientras dormía. Mientras se preparaba para llamar a Carter y recomendar un fulminante contraataque estadounidense, el teléfono sonó por tercera vez. Odom se disculpaba: era una falsa alarma. La investigación posterior descubrió que un chip defectuoso en un dispositivo de comunicaciones había generado la lectura errónea. El chip costaba 40 céntimos. Coincido con algunos analistas cuando afirman que la política de la era Nixon-Ford-Kissinger fue una política de centro; Carter hizo un giro de 90 grados hacia la izquierda y Reagan hizo otro de 180 grados hacia la derecha.

Comenzó así una ambiciosa política social que no pudo llevar a buen puerto. De modo que la reelección en las presidenciales del 80 encontró al país con un desempleo de cerca de seis millones, con una inflación cercana al 13%, una subida del precio del petróleo que llegó a precios estratosféricos, etcétera.

A eso se unía una calamitosa política exterior que culminaría con la toma de rehenes estadounidenses por estudiantes iraníes. Una crisis que duró 444 días, entre el 4 de noviembre de 1979 y el 20 de enero de 1980. Una desastrosa misión de rescate ordenada por Carter, que fracasó, lanzaría directamente la presidencia a las manos de Reagan. Éste delegó en el ex presidente Carter la recepción de los rehenes devueltos, sumando otra humillación al bueno de Carter. Antes, tuvo que luchar con Edward Kennedy para lograr la nominación a la candidatura demócrata. Jamás se lo perdonó al senador Ted Kennedy. Esto lo debilitó en la campaña contra Reagan, candidato republicano que logró la presidencia con un voto popular de 43 millones contra 35 millones de Carter.

Antes hemos dicho que a Carter se le denomina el mejor ex presidente de Estados Unidos. Efectivamente, su actividad en labores de mediación internacional, de beneficencia, de lucha contra la pena de muerte, de defensa de los derechos humanos, etcétera, ha hecho que, de los cuatro presidentes que alcanzaron el Nobel, Carter sea el único presidente en recibir el Premio Nobel, no por acciones durante su mandato sino por su infatigable acción durante su ex presidencia. Así, en 2002 Carter recibió el Premio Nobel de la Paz por su trabajo para encontrar soluciones pacíficas a los conflictos internacionales, promover la democracia, los derechos humanos y el desarrollo económico y social a través del Centro Carter, que fundó en 1984 “para promover los derechos humanos y aliviar el sufrimiento humano innecesario”. Hace un año murió su esposa y recientemente manifestó su intención de votar por Kamala. Descanse en paz uno de los más debatidos presidentes y el más querido de los ex presidentes.

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