Bien de Interés Cultural al conjunto arqueológico de “La Mata”

 17/12/2020
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Decreto 74/2020, de 9 de diciembre, por el que se declara Bien de Interés Cultural al conjunto arqueológico de “La Mata” en el término municipal de Campanario (Badajoz), con la categoría de Zona Arqueológica (DOE de 16 de diciembre de 2020). Texto completo.

DECRETO 74/2020, DE 9 DE DICIEMBRE, POR EL QUE SE DECLARA BIEN DE INTERÉS CULTURAL AL CONJUNTO ARQUEOLÓGICO DE “LA MATA” EN EL TÉRMINO MUNICIPAL DE CAMPANARIO (BADAJOZ), CON LA CATEGORÍA DE ZONA ARQUEOLÓGICA.

El Estatuto de Autonomía de Extremadura, aprobado mediante Ley Orgánica 1/1983, de 25 de febrero y modificado mediante Ley Orgánica 1/2011, de 28 de enero, la cual se publicó y entró en vigor con fecha 29 de enero de 2011, recoge como competencia exclusiva en su artículo 9.1.47 la “Cultura en cualquiera de sus manifestaciones”, así como el “Patrimonio Histórico y Cultural de interés para la Comunidad Autónoma”.

En desarrollo de esta competencia y con el fin de proteger nuestro Patrimonio Cultural, se dictó la Ley 2/1999, de 29 de marzo, de Patrimonio Histórico y Cultural de Extremadura, que recoge la competencia y el procedimiento para llevar a cabo la declaración de Bien de Interés Cultural.

De acuerdo con lo dispuesto en el artículo 5.1 de la propia Ley, los bienes más relevantes del Patrimonio Histórico y Cultural extremeño, deberán ser declarados de Interés Cultural en la forma que el propio artículo detalla. El procedimiento se describe en los artículos 7 y siguientes de la citada Ley.

El artículo 6.1.e) de la Ley 2/1999, de 29 de marzo, al establecer la clasificación de los Bienes Inmuebles que pueden ser declarados de Interés Cultural, establece como Zona Arqueológica el “lugar donde existen bienes muebles o inmuebles susceptibles de ser estudiados con metodología arqueológica, tanto si se encuentran en la superficie como si se encuentran en el subsuelo o bajo las aguas que discurran dentro del territorio de la Comunidad”.

Ha de significarse a tales efectos que podemos considerar al edificio protohistórico de “La Mata”, como el vaso de precipitación en el cual se sustanciarán nuevas fórmulas de interacción en una estructura social poderosamente estratificada a comienzos del siglo V a.C. En la configuración espacio-funcional del edificio, a su vez, se evidencian parte de esa transformación en los modelos productivos y redistributivos de los recursos en un medio rural que cobrará un especial protagonismo tras el ocaso de los grandes núcleos de la fase anterior.

El edificio de La Mata, como residencia de las élites rurales durante el periodo posorientalizante, junto con otras construcciones coetáneas geográficamente agrupadas en torno a las actuales comarcas de La Serena y Vegas Altas, suponen uno de los mejores exponentes de los centros de poder rurales erigidos como lugares de referencia para todos los pobladores pertenecientes a un territorio en constante trasformación debido al desigual reparto de los privilegios sociales y a los medios de producción.

En definitiva, se trata de llevar a cabo el procedimiento de declaración de Bien de Interés Cultural que se regula en los artículos 7 y siguientes de la mencionada Ley 2/1999, de 29 de marzo, de Patrimonio Histórico y Cultural de Extremadura.

Asimismo, y con el fin de garantizar su protección y dando cumplimiento al contenido de la Ley 2/1999, de 29 de marzo, se impone establecer una descripción clara y precisa de este bien y la delimitación del entorno necesario que, siguiendo el artículo 8.1.b, será el “espacio construido o no, que da apoyo ambiental al bien y cuya alteración pudiera afectar a sus valores, a la contemplación o al estudio del mismo”.

Es por ello que se procedió a dictar Resolución, de 10 de febrero de 2020, de la Consejera de Cultura, Turismo y Deportes, de incoación de expediente para la declaración como Bien de Interés Cultural a favor del conjunto arqueológico de “La Mata” en el término municipal de Campanario (Badajoz), con la categoría de Zona Arqueológica. La Resolución fue publicada en el DOE, n.º 36, de 21 de febrero de 2020 y en el BOE, n.º 73, de 18 de marzo de 2020. De la misma forma se procedió a su comunicación al Registro de Bienes de Interés Cultural del Ministerio de Cultura y Deporte donde aparece inscrito con el código provisional 30170.

Dando cumplimiento a la citada resolución, con fecha 10 de febrero de 2020, se procedió a practicar la notificación a los interesados en el procedimiento, así como al ayuntamiento de Campanario, constando en el expediente las correspondientes acreditaciones de haber sido recibidas por los mismos.

Cumplimentando todos los trámites previstos en los artículos 7 y siguientes de la Ley 2/1999, de 29 de marzo, se han solicitado los informes de las instituciones consultivas a que se refiere el artículo 4.1 de la citada ley autonómica, siendo ambos favorables.

Igualmente, se ha obtenido el informe de la Comisión Provincial de Patrimonio Histórico de Badajoz.

La competencia para realizar la declaración corresponde al Consejo de Gobierno de la Junta de Extremadura, a tenor de lo dispuesto en el artículo 9.1 de la Ley 2/1999, de 29 de marzo, de Patrimonio Histórico y Cultural de Extremadura.

En consecuencia, de acuerdo con lo establecido en el artículo 9.1.47 del reformado Estatuto de Autonomía de Extremadura y el artículo 9.1 de la Ley 2/1999, de 29 de marzo, de Patrimonio Histórico y Cultural de Extremadura, a propuesta de la Consejera de Cultura, Turismo y Deportes y previa deliberación del Consejo de Gobierno de la Junta de Extremadura, en sesión celebrada el día 9 de diciembre de 2020, DISPONGO:

Artículo 1.

La declaración del conjunto arqueológico de “La Mata”, sito en el término municipal de Campanario (Badajoz), como Bien de Interés Cultural con la categoría de Zona Arqueológica, de acuerdo con las especificaciones de los anexos que se acompañan.

Artículo 2. Publicaciones.

Publicar en el Diario Oficial de Extremadura y en el Boletín Oficial del Estado el presente decreto, y notificar el mismo al Excmo. Ayuntamiento de Campanario (Badajoz) y al resto de posibles interesados.

Artículo 3. Inscripción en los Registros.

Comunicar esta declaración al Ministerio de Cultura y Deporte, para su inscripción definitiva en el Registro de Bienes de Interés Cultural.

Disposición final única. Entrada en vigor.

El presente decreto entrará en vigor el mismo día de su publicación en el Diario Oficial de Extremadura.

ANEXOS ANEXO I DESCRIPCIÓN DE LA ZONA ARQUEOLÓGICA Situación y emplazamiento.

El Conjunto Arqueológico de “La Mata” se localiza entre las comarcas de La Serena y Vegas Altas del Guadiana, aproximadamente a medio camino de Medellín y “Cancho Roano”. El área arqueológica se incluye dentro del término municipal de Campanario, pero muy próximo al término municipal de La Coronada.

El edificio principal del conjunto, cuya coordenada central es X: 267637 Y: 4305769 (ETRS89-UTM 30), se levanta sobre una discreta loma integrada en el valle del Molar, un río venido a menos, que discurre apenas un kilómetro al norte del yacimiento. En la actualidad, es una zona desarbolada y muy degradada, en la confluyen campos de cultivo, pastizales y manchas residuales de encinar.

El Área Funeraria, a escasos seiscientos metros de distancia en línea recta desde el edificio, comparte estos mismos aspectos paisajísticos.

Antecedentes históricos y caracterización general.

Gracias a las recientes investigaciones de carácter historiográfico reunidas en la publicación “Crónicas de las exploraciones arqueológicas de 1930 en “La Mata” (Campanario, Badajoz)”, conocemos con detalle los pormenores que llevaron a Juan Blanco Gallardo, maestro nacional, apasionado por la Historia, y natural de Campanario, a la identificación como sendos yacimientos arqueológicos los conocidos como “Montón de Tierra Grande” (edificio de La Mata) y el “Montón de Tierra Chico” (Túmulo funerario). Apoyado en personas como Jacinto de la Cruz (alcalde de Campanario) y Antonio Cabezas de Herrera (terrateniente) que pueden considerarse, sin ningún tipo de reservas, mecenas locales, influirán para que, en enero de 1930, la Junta de Excavaciones y Antigüedades, a través de la Comisión de Monumentos de Badajoz, autorice los trabajos arqueológicos sobre los citados túmulos. Esta intervención será dirigida por Marcelino Viniegra Vera, académico de la Real Academia de la Historia.

Tras un largo período de olvido institucional y la ausencia de actuaciones arqueológicas, en 1990, retornan los trabajos arqueológicos a la finca de La Mata. Así, entre este mismo año y 2002 se realizaron excavaciones arqueológicas, las cuales, tenían como objetivo preferente el estudio a diferentes escalas del edificio oculto bajo el “Montón de tierra Grande”, para su restauración y revalorización como espacio visitable y, sobre todo, su empleo como recurso socioeconómico y cultural para la comarca de La Serena. Todo esto ha sido posible gracias a diversos proyectos de investigación coordinados desde el Área de Prehistoria de la Universidad de Extremadura, dirigidas por el Profesor D. Alonso Rodríguez Díaz, junto con dos convenios de colaboración, firmados por la Consejería de Cultura de la Junta de Extremadura, el Centro de Desarrollo Rural “La Serena” y el Ayuntamiento de Campanario.

La investigación realizada en este lugar contó con un amplio equipo de especialistas que abordó aspectos como la reconstrucción del paisaje antiguo; la determinación y procedencia de los materiales utilizados en la construcción del edificio; el conocimiento de los cultivos y prácticas agrarias; la fauna; los criterios de su explotación; las actividades cazadoras-recolectoras; los restos metálicos y las evidencias metalúrgicas; los contenidos de los recipientes y los residuos de los molinos.

En paralelo a la excavación arqueológica del edifico y de la cercana necrópolis tumular, entorno al conocido como “Montón de Tierra Chico”, se llevó a cabo el estudio arqueológico del territorio en el entorno inmediato al edificio y del poblamiento postartésico (siglo V a.C) en el Guadiana Medio.

Descripción arqueológica del Edificio Protohistórico de “La Mata”.

La excavación sistemática del túmulo de La Mata nos sitúa ante un edificio de trazado y distribución regulares, que responde a un plan constructivo predefinido, aunque de deficiente ejecución. Como resultado de reformas y añadidos de distinta índole, dicha edificación presenta una planta en U, abierta al este y parcialmente ceñida por un potente contrafuerte de adobe, levantado sobre un zócalo de piedra de anchura diversa, que, en algunos tramos de su recorrido, aún conserva 2,50 m. de altura. Todo el conjunto, edificado sobre una discreta loma, envuelta parcialmente por el arroyo del Torvisco, ocupa un espacio casi cuadrangular de 21 m. en sentido E-W, y poco más de 22 m., en dirección N-S. A su vez, este espacio está rodeado por un tosco muro perimetral de piedra, documentado por el momento sólo en los flancos norte y sur del edificio, y que parece formar parte del cercado de la construcción junto con un terraplén y un foso de escasa profundidad.

Los fundamentos edilicios de La Mata se concretan en cuidados basamentos de piedra realizados con piedra del entorno que cumplen con la doble función de cimentar y aislar de las humedades del edificio. Sobre éstos se alzan imponentes paramentos de adobe carentes de vanos, según se desprende de las estructuras mejor conservadas que alcanzan en algunos casos los 3 m. de altura. Los adobes fueron realizados a caja, con barro y paja trillada, si bien su alto contenido en “balastro” (granito disgregado) los hace muy erosionables. Ello justifica que dichos paramentos se protegieran tanto al interior como al exterior con un consistente enlucido y fueran blanqueados periódicamente con caolín o una capa de almagra.

Se aprecian dos tipos de muros en función de su grosor: los maestros, con dimensiones cercanas al metro de anchura levantados con adobes de 0,38 x 0.19 x 0,10 m.; y los tabiques, de 0,50 m. de espesor, realizados con enormes adobes de 0,50 x 0,25 x0, 12 m. Los suelos son de tierra compactada y, a cada cierto tiempo, fueron reparados e incluso pintados del mismo color blanco de las paredes. Techos, puertas, entramados vegetales y revestimientos carbonizados acreditan el uso de maderas diversas como material constructivo de primer orden.

El interior del edificio propiamente dicho se compone de seis habitaciones estrechas y alargadas, de orientación E-W que, articuladas a partir de un gran corredor transversal de desarrollo N-S, parecen definir tres ámbitos arquitectónico-funcionales dentro de la polivalencia general que caracteriza al conjunto. Cada uno de estos espacios está constituido, a su vez, por dos habitaciones comunicadas entre sí, pero con una única salida al corredor, reconocido como E-4 y que -entre otras- debió hacer las veces de distribuidor común de aquéllos. De los tres ámbitos referidos, el de mayor extensión es el compuesto por las Estancias 1 y 2 (E-1 y E-2), que ocupa algo más del tercio meridional de la construcción y tiene como única salida a E-4 la Puerta E-2/E 4. Ligeramente inferior es el espacio que conforman las Estancias 7 y 8 (E-7 y E- 8), localizado en la parte central del edificio y con salida al corredor por la Puerta E-7/E-4. Por último, el sector de menor superficie lo forman las Estancias 6 y 9 (E-6 y E-9), situadas en la zona septentrional del edificio, y comunicadas con el distribuidor exclusivamente a través de la Puerta E-9/E-4. Precisamente, en el citado corredor transversal (E-4), se abrieron también los accesos al edificio desde el exterior.

En principio, fueron dos Puertas, 1 y 2, las que, con una anchura superior a los 2 m, serían los vanos principales de una fachada que inicialmente suponemos plana. No obstante, en una remodelación posterior, se adosaron a la fachada dos cuerpos salientes de planta rectangular, de 7,5 m de largo por 6-6,20 m de ancho, los que, a modo de torres o bastiones, confirieron al sitio un aspecto de auténtica “casa fuerte”. A pesar de su arrasamiento por la erosión y los arados, el saliente meridional, reconocido como Bastión 1, nos sitúa ante un sólido basamento de grandes piedras perimetrales y un relleno interior más heterogéneo, sobre el que probablemente debió alzarse una superestructura de adobe. Aunque de aspecto macizo, en su interior se define un pequeño habitáculo (E-5) al que se accede desde el interior del edificio por la Puerta 1, cuya luz a partir entonces quedó reducida a la mitad. No descartamos la posibilidad de que en E-5 existiese una escalera de madera que permitiera el acceso a la parte superior de este Bastión 1, quizá aterrazada, con el fin de tener una mejor perspectiva del exterior.

Por su parte, el torreón septentrional, identificado como Bastión 2, presenta idénticas proporciones al anterior, aunque su estructura es diferente. Su perímetro está marcado por un muro regular de piedra y adobe, de 1 m de anchura, y su interior hueco define la que hemos denominado Estancia 10 (E-10). Como en el caso del Bastión 1, su construcción redujo a la mitad la anchura de la Puerta 2. Pero además, obligó a crear un nuevo -y ya únicoacceso al edificio que imaginamos debió localizarse en su lado norte. Lamentablemente, la alteración provocada en esta zona por la reocupación romana impidió precisar las características y las proporciones de esta entrada.

A esta misma fase constructiva, o poco después, parece corresponder el levantamiento, descuidado y urgente, del discreto sistema defensivo que debió rodear el edificio principal.

Éste consistió en un tosco muro perimetral de mampostería de apenas 2 m de altura conservada, un foso de perfil en U, poco profundo y de trazado irregular, y un terraplén de “balastro” adosado contra la cara externa del muro perimetral, resultante de la excavación del foso. Finalmente y quizá a causa de las necesidades de espacio generadas por dicho sistema defensivo, se definieron los ámbitos exteriores reconocidos como E-3, E-11, 12 y E-13. El primero (E-3), de acceso acodado, se sitúa en la misma fachada del edificio, aprovechando el espacio entre los bastiones. Por su parte, los espacios E-11 y E-12 se sitúan en el flanco norte del edificio, justo entre el contrafuerte y el muro perimetral.

Finalmente, la Estancia 13 -muy arrasada- se adosó contra el costado sur del edificio. Para concluir, hemos de apuntar la existencia de un piso superior en función de la altura de los muros conservados, el potente relleno estratigráfico que los recubre y, sobre todo, los restos de la escalera documentados en el extremo meridional del corredor E-4. A finales del siglo V a.c., un violento incendio provocó el derrumbe del edificio y, con ello, su abandono definitivo. Sólo algunos siglos después, hacia el cambio de Era, el lugar sería reocupado por los romanos.

El edificio protohistórico de “La Mata” deja entrever una estructuración compleja y modular que, en términos generales, puede decirse participa de las diversas tradiciones arquitectónicas orientales constatadas de un extremo a otro del Mediterráneo a partir de la expansión colonial de fenicios y griegos. En la Península Ibérica, especial interés ofrece para nuestro caso el proceso arquitectónico ligado a la fase colonial u orientalizante. Una etapa ésta necesariamente abierta y en permanente revisión, identificada a grandes rasgos con el panorama socioeconómico y cultural surgido de la interacción entre fenicios, griegos e indígenas entre los siglos VIII y VI a.C. Lejos de ser un proceso histórico homogéneo y estático, el Orientalizante cada vez más se nos muestra como un fenómeno multifocal y cambiante, en cuya explicación han de valorarse de forma interrelacionada las diferencias geográficas y culturales propias de los ámbitos en que se desarrolla, los sistemas organizativos preexistentes a la llegada de los fenicios y los múltiples mecanismos de contacto e interacción que debieron darse entre colonos e indígenas y entre indígenas e indígenas. En suma, el conjunto de encuentros, desencuentros y respuestas diferentes, en el espacio y en el tiempo, que finalmente hicieron funcionar el sistema simbiótico de relaciones interregionales que marcaron la historia del Suroeste durante estos siglos. En dicho panorama cultural, mestizado y diverso a la par, es en el que debieron generarse las múltiples soluciones arquitectónicas y tecnoculturales que, inspiradas en arquetipos orientales remotos, se reinterpretaron y ajustaron a la escala, necesidades y particularismos de esta nueva realidad surgida en el extremo occidental del Mediterráneo. En gran medida, dichas soluciones contribuyeron a modelar la imagen de unos paisajes protourbanos y rurales emergentes, así como las fórmulas de organización social, económica y simbólica vigentes hasta finales del siglo VI a.c. en las áreas nucleares orientalizantes y, hasta algo más tarde, en la antigua “periferia extremeña”.

Desde esta perspectiva, se nos hace más comprensible el hecho de que el edificio de “La Mata” represente una de las síntesis posibles de modelos y esquemas constructivos, rastreables en la arquitectura próximo-oriental y mediterránea, adaptados a unas particulares formas de apropiación del territorio y de expresión del poder desarrolladas con especial relevancia y singularidad cultural en el contexto rural del Guadiana Medio entre fines del siglo VI a.c. y 400 a.c. Es decir, justo después de la desarticulación del sistema integrado de relaciones interregionales que polarizó Tartessos.

Descripción arqueológica del Área Funeraria.

En los años treinta del siglo XX, se llevó a cabo una excavación arqueológica, no sistemática, en el conocido como “Montón de Tierra Chico”, una tumba escalonada, construida con sillares y rodeada de un túmulo de piedra y tierra. Los trabajos arqueológicos dirigidos por la Universidad de Extremadura, a finales de la década de los noventa, tuvieron como objetivo la limpieza y documentación planimétrica del sepulcro, la valoración de la secuencia estratigráfica del túmulo y la señalización y consolidación del monumento funerario.

La relectura de esta tumba ha definido un espacio interno, el cual se configura como como una cámara rectangular de desarrollo vertical, organizada en torno a dos espacios escalonados bien diferenciados. La base de esta estructura, que utiliza como aparejo constructivo sillería y mampostería, está constituida por una solera conformada por cuatro grandes lajas de pizarra. La excavación de uno de los cuadrantes, en los que se dividió la superficie del túmulo, reveló la existencia de hasta dos niveles distintos, divididos en otros tantos subniveles, que definían el cuidadoso sistema de construcción.

Del interior del “Nicho” de la Cámara funeraria no pudieron recuperarse más materiales arqueológicos que unos cuantos fragmentos cerámicos cuya tipología encuentran su paralelo más inmediato en las formas anfóricas y producciones con decoración pintada documentada en los niveles arqueológicos que colmataban, en este caso, las estancias del edificio de “La Mata”. A través de los dibujos y notas publicadas por Marcelino Viniegra a partir del hallazgo, los investigadores han rastreado en la bibliografía arqueológica para este período paralelos en los lotes de ajuares cerámicos, documentados en necrópolis de adscripción cronocultural íbera, como, por ejemplo, la necrópolis de La Toya (Jaén) A unas decenas de metros de esta tumba escalonada, se localiza, al menos, una docena de tumbas tumulares de menor entidad. Tres de estas tumbas fueron objeto de una intervención arqueológica que evidenció, en todos los casos, el precario estado de conservación de las estructuras funerarias. Pese a que existen algunas diferencias constructivas entre ellas, generalizando, podemos definir estas tumbas como estructuras de planta rectangular cubiertas por un túmulo de piedra y tierra y con encachados interiores a modo de lúculus en el que reposarían los restos del difunto, así como su ajuar.

Otro elemento destacable es la presencia de lajas hincadas en los flancos de la estructura cuya funcionalidad se adscribe como lápida o marcador sepulcral. Pese a que la tipología de estos sepulcros podría encuadrarse, sin mayor problema, en la arquitectura funeraria de época postartésica, el alto grado de arrasamiento y la más que presumible alteración de las estratigrafías, impiden realizar una valoración cronocultural fiable a partir del exiguo porcentaje de cultura material recuperada durante la excavación de estas estructuras.

Estructuras arqueológicas del Edificio de La Mata.

Dentro de la variedad de estructuras documentada en los diferentes espacios del edificio de “La Mata”, pueden diferenciarse cuatro grupos funcionales principales: doméstico, transformación, almacén y tránsito.

Aunque a veces aparecen asociados entre sí formando conjuntos mixtos de carácter doméstico-productivo, en el primer grupo, incluimos los bancos y poyetes, la plataforma de adobe de E-6; el horno de E-2 y los diversos tipos de hogares repartidos por el edificio. En el segundo grupo, se incluyen el lagar y los puestos de molienda. En el tercero de ellos, se consideran las trojes o depósitos de grano de E-8. Y, finalmente, en el último de los grupos, se integran la escalera de acceso al piso superior así como los peldaños que salvan las diferencias de nivel entre los pavimentos de algunas de las Estancias de la planta baja.

En su desigual distribución dentro y fuera del edificio, el ámbito que mayor número de estructuras concentra es el formado por las Estancias 1 y 2, con un total de ocho ejemplos (dos en E-1 y seis en E-2) encuadrables todos ellos en las categorías doméstica y productiva.

El sector central del edificio, integrado por E-7 y E-8, registra cuatro evidencias, dos en cada una de dichas habitaciones, clasificadas como doméstico-productivas y de almacén. También con dos construcciones se muestran el corredor transversal E-4 y los espacios exteriores E-3, E-11 y E-12. En E-4, una de las estructuras posee una evidente función productiva y la otra de tránsito. En el resto de las Estancias, todas las construcciones son susceptibles de considerarse de vocación doméstica y productiva. Por último, con un único registro, se encuentra el conjunto configurado por las Estancias 6 y 9. No sin incertidumbre, consideramos la única evidencia documentada en E-6 en la categoría de las domésticas. En cualquier caso, puede decirse que dichas estructuras conforman, en su globalidad, uno de los soportes materiales más firmes de la complejidad organizativa y funcional del edificio.

Estructuras domésticas:

- Bancos y poyetes Estos elementos constructivos están realizados indistintamente con adobes y/o piedras de tamaño medio y se han constatado en las Estancias 1, 2, 3, 1 O, 11 y 12. Todos resultan diferentes entre sí en cuanto a tamaño y forma, por lo que cada uno de dichos ejemplos ha de considerarse como tipos exclusivos.

- Plataforma de adobe Mención y valoración aparte merece la plataforma de adobe documentada en la Estancia 6, la de menor superficie de las habitaciones interiores del edificio. En cuanto a tamaño, es un auténtico podio, con diferencia el ejemplo más espectacular de los registrados dentro y fuera del conjunto constructivo. En concreto, se trata de una estructura de 3 m de largo, 1,80 m de ancho y una altura máxima conservada de 0,33 m, literalmente encajada en el tercio oeste de la estancia. Su función nos resulta completamente desconocida, ya que dicha plataforma se localiza en un ámbito especialmente alterado por remociones antiguas.

- Hogares Una primera clasificación de los hogares de “La Mata” permite diferenciar dos grupos principales en función de sus dimensiones: 1) los de gran tamaño y forma rectangular realzados sobre el suelo, con un sólo ejemplo documentado en todo el edificio, en concreto en la “Estancia 2 (Tipo I); y 2) los de proporciones más reducidas y diversas variantes formales, más frecuentes repartidos por el resto de ámbitos.

- Horno Mención aparte merece el pequeño horno registrado en la Estancia 2. Aunque a primera vista podría pasar por un hogar de planta semicircular, una mirada atenta de su estructura y del negativo requemado de su alzado cónico en la pared norte a la que se adosa evidencia que se trata de un pequeño horno. Su base refractaria, de O, 70 m de diámetro y apenas resaltada O, 1 O m del nivel del suelo, está formada por varias placas de piedra corneana, contenidas en un reborde arcilloso que interpretamos como el arranque de una bovedilla de apenas 0,50 m de altura.

Estructuras de transformación:

- El lagar Situado en el extremo norte del corredor transversal E-4, esta estructura, relacionada con la producción del vino, quizá sea una de las más significativas social, económica y culturalmente de las documentadas en el interior del edificio de “La Mata”. En concreto, se trata de una construcción de planta rectangular, adosada contra el rincón nordeste de E-4, c1; cuyas dimensiones son 2, 15 m de largo, 1, 15 m de ancho y una altura máxima de 1, 10 m. Queda, por tanto, libre el ángulo noroeste de E-4, un espacio de 0, 80 m de ancho y 1, 10 m de profundidad que entendemos de acceso al lagar. Desde el punto de vista constructivo, esta obra consta de dos partes bien diferenciadas: un basamento de piedra y un cuerpo superior de adobe, que inicialmente estuvo enlucido.

- Puestos de molienda Aparte de otros productos, la molienda de frutos recolectados o cultivados para su consumo o almacenaje es una de las actividades de transformación mejor representada en “La Mata”. Dentro de los artefactos implicados en la cadena operativa de esta actividad, los puestos de molienda constituyen, sin duda, uno de los más representativos y fundamentales. En este sentido, hay que resaltar su presencia en las Estancias 2 y 7, en el interior del edificio, y en E- 12, en el exterior. El ámbito que mayor número de evidencias registra es E-2, con tres ejemplos. Por su parte, las Estancias 7 y 12 contienen un solo puesto. Desde el punto de vista constructivo, los puntos de molienda se componen de una pequeña banqueta casi cuadrada, realizada en piedra o adobe, sobre la que se dispone un molino, por lo general, de gran tamaño. Los soportes de piedra suelen estar levantados con un aparejo irregular, trabado simplemente con barro, en el que no faltan pequeños molinos -completos o fragmentados y reutilizados.

Estructuras de almacenaje:

- Trojes o graneros Las construcciones relacionadas con el almacenaje de excedentes en “La Mata” se circunscriben a la Estancia 8, que, junto a E-7, conforma el almacén central del edificio.

Dichas evidencias se concretan en tres posibles depósitos o trojes para contener cereal, situados en los extremos de la habitación. El depósito del fondo oeste ocupa todo el ancho de la Estancia y consiste en dos cubetas desiguales, definidas a partir de dos muretes de adobe dispuestos perpendicularmente. El interior de las tres trojes excavadas conserva aceptablemente el encaolinado de su fondo y el de las paredes laterales correspondientes a los paramentos de la Estancia.

Estructuras de tránsito:

Dentro de este grupo de estructuras incluimos, por un lado, los peldaños documentados en diferentes zonas de paso del edificio y, por otro, los restos de la escalera detectados en el extremo meridional de E-4. Todo ello se enmarca dentro de las líneas generales de tránsito que marcaron la circulación interior y exterior por el edificio. Los primeros, realizados en su mayor parte en adobe y convenientemente enlucidos, tienen como finalidad principal salvar los desniveles entre los pavimentos del conjunto y, por ende, favorecer la circulación horizontal por su interior. Pero la estructura que mayor interés ofrece en este apartado es la escalera de E-4, el mejor testimonio, sin duda, de la circulación vertical edificio y de la existencia de una hipotética segunda planta en el edificio.

La Mata en su contexto histórico y social. Relevancia del hallazgo.

Respecto a la entidad constructiva de “La Mata”, resulta evidente que nos encontramos ante un edificio que reúne monumentalidad y complejidad organizativa. Como es sabido, éstas son dos de las características que, junto a otras, definen la llamada “arquitectura de prestigio” del mundo antiguo en sus múltiples versiones: palacios, santuarios, almacenes, construcciones de carácter civil. En su conjunto, dichas construcciones acaparan los elementos y soluciones que fundamentan el rico y diverso bagaje arquitectónico del Próximo y Medio Oriente que, andando el tiempo, alcanzaría el territorio peninsular con la colonización fenicia. Pero lejos de su adopción mecánica por parte de las poblaciones autóctonas, entendemos que la arquitectura oriental -como otras muchas manifestaciones- fue objeto de adecuación y reinterpretación en fondo y forma, sintetizando patrones clásicos e incluso generando modelos propios, en el marco del complejo y caleidoscópico proceso de interacción socioeconómica y cultural reconocido como Orientalizante (Siglo VIII a.C).

Desde tal planteamiento, entendemos que cualquier traslación directa de paralelos y, sobre todo, del significado de las construcciones orientales a las peninsulares puede resultar arriesgado y derivar -como en ocasiones ha sucedido- en situaciones de difícil salida. A nadie escapa que las enormes diferencias de escala espacio-temporal existentes entre Oriente y Occidente obligan a considerar desde la diversidad y el posibilismo no sólo sus particulares procesos históricos, sino sobre todo los fenómenos de contacto e interacción entre ambas realidades.

En tal panorama, el descubrimiento de “La Mata” nos sitúa ante un “edificio de poder” asentado en un contexto rural, asimilable con la residencia de un grupo de rango aristocrático, cuyo dominio se fundamentó en el control de los recursos agropecuarios de su entorno. La excavación de esta suerte de “casa señorial”, con aspecto de fortaleza, ha reportado argumentos muy elocuentes al respecto: su carácter organizado y hermético, la capacidad de almacenaje, la concentración de estructuras de transformación o la constatación de objetos importados, entre otros. Y, sobre la organización del edificio, pese a las limitaciones del registro, hemos reconocido diversos ámbitos arquitectónicos que, dentro de su polifuncionalidad, nos remiten a ambientes doméstico-productivos, de almacenaje y -probablemente- residenciales. Todo ello desarrollado en una construcción de dos plantas y quizá un terrado superior, una fachada torreada y un sistema defensivo que, aunque limitado, contribuyó a subrayar su monumentalidad y rango. Entendemos que la escala y dimensión de dichos aspectos encuentran un buen reflejo en la capacidad de almacenaje y transformación inferidas de los restos constructivos y muebles recuperados en el edificio. En cierto modo, podría decirse que dichas cuantificaciones -objetos de lujo e importaciones aparte- pueden servir de referencia para establecer las bases de una aritmética del poder, especialmente útil para calibrar la verdadera entidad de este lugar y de sus ocupantes.

Anexos

Omitidos.

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