
En este contexto, la dirección pública local adquiere una relevancia creciente. Se necesitan perfiles capaces de combinar liderazgo, visión estratégica, capacidad de adaptación y competencias tecnológicas para convertir la innovación en mejores servicios públicos.
Porque la transformación digital solo cobra sentido cuando se traduce en servicios más accesibles, sencillos y útiles para la ciudadanía.
Tras tres jornadas, queda una convicción compartida: el verdadero salto no consiste en digitalizar más, sino en construir un Estado capaz de pensar, decidir y actuar mejor en un mundo que cambia cada vez más rápido.
