
Este posicionamiento sitúa a España por delante de economías altamente tecnológicas como Japón, Francia, Canadá o Alemania, y refuerza nuestro papel en el liderazgo europeo, donde únicamente el Reino Unido aparece por encima en la clasificación.
El informe también subraya el papel destacado de España en política y gobernanza de la IA, un ámbito esencial para garantizar un desarrollo tecnológico seguro, sostenible y alineado con el interés público.


