Navarra
Noticias de Navarra.com. 15.10.2012
Tres años y medio después de que el Parlamento crease una ponencia sobre la reorganización de la Administración Local, el Gobierno de UPN ha dado a conocer su proyecto. Es el Mapa Local, quebradero de cabeza prácticamente desde la Transición y permanentemente aparcado a pesar de que desde todo el espectro político se reconoce que es un problema que requiere de una solución que no admite más retrasos, y más cuando el dinero público escasea. La reforma que propone UPN, la que hay ahora mismo sobre la mesa, tiene algunos agujeros que los grupos políticos, que de momento se han posicionado en contra, tendrán que rellenar durante la tramitación parlamentaria: los principales, resolver el problema de la financiación y concretar cómo queda articulada la Comarca de Pamplona, donde vive más de la mitad de la población.
En Navarra conviven cerca de setecientas administraciones, entre ayuntamientos, concejos, mancomunidades de todo tipo y agrupaciones tradicionales. Estando claro para todos que esta legislatura tenía que ser la de la definitiva reforma, el primer paso lo dio el PSN. En mayo, el entonces consejero de Administración Local, Roberto Jiménez, puso sobre la mesa una propuesta que incluía la supresión de los 347 concejos, la fusión de los 93 ayuntamientos menores de 200 habitantes, el traspaso de competencias de los municipios menores de 2.000 habitantes en favor de unos nuevos "distritos", y la creación de un área metropolitana, con amplias competencias, para la Comarca de Pamplona. Al final, las 687 entidades locales quedarían reducidas a 281. Pero aquella propuesta de Jiménez no gustó a nadie.
Ya con el PSN fuera del Gobierno, el nuevo consejero de UPN, José Javier Esparza, ha planteado su Mapa Local, más ligth que el socialista. En los aspectos principales, sigue las directrices de la ponencia parlamentaria, básicamente la continuidad de todos los ayuntamientos y concejos que lo deseen, y mete la tijera en las mancomunidades y en las agrupaciones tradicionales. A grandes rasgos, pretende reducir las 67 mancomunidades de servicios actuales a seis, que coinciden a grandes rasgos con las cinco merindades históricas, más la Comarca de Pamplona. Por otra parte, la gestión se reduciría a cuarenta unidades administrativas (103 en una fase intermedia) en función de las subáreas que define la Estrategia Territorial de Navarra. Algunas de estas subáreas no llegan a los 2.000 habitantes, mientras que la de la Comarca de Pamplona supera los 330.000. En cuanto a las agrupaciones tradicionales, de las once actuales solo se mantendrían cuatro: la intocable Comunidad de Bardenas y las Juntas de los valles pirenaicos: Aezkoa, Salazar y Roncal.
Establecido el mapa, muy similar al actual, la propuesta de UPN se extiende en distintas medidas de racionalización: quitar competencias y dinero a los concejos con la esperanza de que se vayan extinguiendo, fomentar la fusión voluntaria de municipios y, tal vez la más sorprendente, acabar con los ayuntamientos y concejos en los que no haya candidatos en las elecciones.
La financiación Pero la principal laguna del Mapa Local de UPN es que aparca un aspecto fundamental, la financiación. Toda la reforma está basada en que el conjunto de la Administración Local gaste menos. Se podrán trazar cuantas líneas se quiera sobre el mapa, crear entes mayores o menores, darles o quitarles competencias, pero nada de ello servirá hasta que no se defina exactamente cómo van a pagar los ayuntamientos, las mancomunidades, los distritos o la figura que finalmente se decida, su funcionamiento y, sobre todo, los servicios que tienen que prestar a los ciudadanos, y eso queda pendiente. El consejero Esparza ya dijo que el nuevo Mapa Local lleva consigo la necesidad de revisar el actual modelo de financiación, y para ello se va a crear un grupo de trabajo integrado por el Gobierno, la Federación Navarra de Municipios y Concejos, la Cámara de Comptos y las mancomunidades más representativas, que debe resolverlo en un año.
La propuesta de UPN parece haber gustado a la FNMC, básicamente porque recoge su aspiración de que no desaparezcan por ley municipios y concejos, pero ya ha sido rechazada por todos los grupos parlamentarios. UPN aduce que el proyecto está abierto a cualquier negociación, por lo que se augura una larga tramitación parlamentaria de resultado incierto.
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