
Durante la inauguración, la secretaria de Estado de Función Pública, Consuelo Sánchez Naranjo, subrayó la necesidad de construir un Estado digital justo, robusto y confiable, capaz de responder a una sociedad en la que lo digital y lo presencial conviven cada vez más estrechamente.

Una idea ha estado presente durante todo el encuentro: la transformación de la Administración no consiste solo en digitalizar procesos, sino en simplificarlos, anticiparse a las necesidades de la ciudadanía y ofrecer servicios públicos más eficaces y confiables.


En la segunda jornada, Juan Jesús Torres Carbonell abordó una realidad clave: el cambio tecnológico y la incertidumbre obligan a pensar de otra manera, planificar mejor y garantizar que los servicios públicos sigan funcionando cuando más se necesitan.
La mesa sobre ciberseguridad, soberanía tecnológica y accesibilidad universal dejó una idea central: no se trata solo de si sufriremos un ciberincidente, sino de cómo seremos capaces de recuperarnos. La resiliencia exige coordinación, protección de funciones esenciales y una transformación digital accesible e inclusiva.
La jornada concluyó con una reflexión sobre lenguaje, sesgos y ruido en la toma de decisiones. Porque en la Administración hacemos cosas con palabras: reconocemos derechos, resolvemos procedimientos y generamos confianza.
Construir la Administración del futuro consiste en anticiparse, proteger, incluir, aprender y decidir cada vez mejor.


