
Entre otras recomendaciones, la guía ofrece una serie de recursos y preguntas para ayudar a implementar el lenguaje inclusivo. En este sentido, se indica el uso de los nombres colectivos (ciudadanía, alumnado, personal); epicenos (portavoz, especialista, estudiante); perífrasis (las personas que); abstractos (dirección, jefatura), así como un uso de desdoblamientos selectivos (las beneficiarias y los beneficiarios solicitamos).
En cuanto a las preguntas a tener en cuenta para una revisión final de los textos, la guía propone cuestiones sencillas como: ¿se han sustituido masculinos genéricos por nombres colectivos?, ¿se ha feminizado cargos y profesiones de acuerdo con el uso actual? o ¿se han aplicado criterios de accesibilidad como encabezados, contraste o texto alternativo.